
Las modas, la publicidad, los complejos y, sobre todo, la falta de información son los principales responsables de los desórdenes alimentarios. El establecer un buen comportamiento alimentario es indispensable para poder vivir saludablemente sin privarse de nada y alcanzar la longevidad con una buena calidad de vida.
La dieta-castigo está demostrada que no sirve para conseguir un equilibrio alimentario, sólo disminuye el peso por cambio o reducción de la alimentación, y no por cambio de los hábitos diarios y de la alimentación. En su corrección inciden varios factores a trabajar terapéuticamente, y entre los que destacan la personalidad previa, la situación vital de la persona, su cultura y formación, así como la motivación que le lleva a replantearse su situación actual.
