
La ansiedad es adaptativa, nos prepara y defiende ante situaciones de alto riesgo, pero puede en ocasiones inesperadas desbordamos y provocar síntomas desagradables como mareos, palpitaciones, sofocación, sudoración, miedo a morir, sensaciones de irrealidad ..., llamadas crisis de angustia. Asimismo, nuestra vida diaria puede estar limitada a través de múltiples fobias como las agorafobias (miedo a los espacios abiertos, aglomeraciones), la fobia social (miedo al ridículo), la claustrofobia (miedo a estar encerrado), la fobia a volar o las fobias simples (miedo a las aves, los perros,...), o la Ansiedad Generalizada.
En otras ocasiones, la ansiedad se manifiesta a través de los trastornos obsesivo-compulsivos. Se da principalmente en personas muy responsables, estrictas y meticulosas que generan ideas fijas, circulares, pudiendo pasar a ser ritualistas con comportamientos diarios que ejecutan (n) veces o bien incrementan sus conductas de escrúpulo (limpieza o desinfección), para evitar ser contagiados o contagiar a terceros,...
Los síntomas de estrés como puede ser, el agotamiento y cansancio excesivos, el embotamiento afectivo, el insomnio ..., cada vez se encuentran más presentes en la sociedad. Este aviso de que estamos tocando fondo, pone a prueba nuestra capacidad y habilidad de afrontamiento. Normalmente, los responsables directos son los problemas laborales, familiares, las vivencias traumáticas o la falta de habilidad personal para superarlo.
Los Trastornos de Ansiedad poseen un avalado y eficaz tratamiento psicoterapéutico cognitivo-conductual.
