
Las depresiones reactivas tienen que ver, como su nombre indica, con alteraciones del estado de ánimo debido a padecer o haber padecido una enfermedad de larga duración, un infarto, una intervención quirúrgica limitante, la muerte de una persona allegada, o tener que hacer frente a las situaciones complejas de la vida diaria, sobre las que no se tiene control, ...
No superar por sí mismo o no encontrar una salida a estas situaciones en, aproximadamente uno o dos meses después, requiere la intervención de un profesional. Será imprescindible realizar un estudio de la personalidad previa del paciente, los recursos y habilidades personales, la respuesta familiar o de sus amistades. Sus ideas y forma de concebir la vida, nos llevarán a diseñar las estrategias de intervención individualizada, valorándose el beneficio de un tratamiento conjunto psicofarmacológico y psicoterapéutico cognitivo-conductual.
